Arquitectura


La iglesia antigua

La iglesia nueva

El cristo del Valle

La Picota

Quinterías

Casa Típica

Buhardilla

Cuevas

La iglesia antigua.-

El primer dato que aparece sobre la antigua iglesia desaparecida es un grabado que hay junto con la "carta puebla" dada en 1248 por el gobernador de Consuegra Don Frey Guillén de Mondragón por mandamiento del Prior de la Orden de San Juan de Jerusalén D. Ferrat Royz. Pues bien, en este grabado, en el que aparece el pueblo visto a lo lejos, se puede ver que hay una iglesia con una sola torre y de que debajo del grabado está escrito "Ala Parroquia Santa María de la Asumpción".
Así mismo, en el libro de Fernando Jiménez de Gregorio "Los pueblos de Toledo" y en el apartado que pertenece a Turleque y más concretamente a su iglesia aparece la siguiente noticia "el antiguo templo se arruinó, comenzándose a construir el nuevo en el 1778".
Por lo que se refiere a los datos encontrados en el archivo parroquial, la primera noticia aparece en el Libro I folio 219, en el año 1656, en forma de aviso o advertencia. Es un decreto del Vicario Genenral de los prioratos en visita realizada a esta parroquiaq por el que ordena "a Frey Francisco Montilla, Prior de esta parroquia, que dentro de quince días primeros siguientes faga quela persona que tiene allí el qorral le diga quite de allí por la indecencia tan grande y poca limpieza que dello sigue en el cementerio y necesario siendo aprémiesele con censuras. Ala persona o personas (que) participantes del corral le desfagan dentro del gobierno que para ello se les da poder. Otrosi dentro que la cruz que da frontero de la dicha iglesia puesta tambien con poca decencia por no tener más de un muntón de cantos se fixe con cantos e yeso y se pongaen forma dentro de un mes".
En cuanto a la forma que tenía hay que decir que sólo sabemos que era de dimensiones reducidas, ya que en toda ella sólo había espacio para 18 sepulturas de personas mayores y 11 de niños, según consta en la Diligencia de apertura del Libro II de Defunciones del Archivo Parroquial. Así mismo se sabe que su puerta de entrada estaba orientada al mediodía, ya que se la denomina "puerta del sol", y que su construcción era de cruz latina porque en una nota escrita en el libro anteriormente citado se puede leer: "Se previene que haviéndose Demolido el Crucero y toda la Iglesia Parrql porvenirse abajo ..." De lo que se puede deducir que no era de construcción sólida, confirmado por el hecho de que no queda rastro alguno de su edificación.
En cuanto al lugar en el que estaba ubicada solo podemos hacer suposiciones. Se sabe con seguridad que no estaba en el sitio que ocupa la actual, ya que mientras esta se edificaba se hacía el culto en la sacristía de la antigua, según consta en la Diligencia de apertura del Libro III de bautismos: "por no aber mas Iglesia que el quarto que servía de sacristía que apenas cose veinte personas", así mismo en este libro y en el folio 64 vto. Aparece la crónica de la inauguración de la iglesia actual, en la cual se relata como se organizó una procesión con los "demás adornos que serequieren a S. Divina M. Trasladándole dela sacristía dela Iglesia Antigua a la Nueba Parroql. Y Altar Mayr". Además hay que tener en cuenta también que en la memoria de las tierras que tenía este beneficio prioral, recopilado el 23 de julio de 1637, se habla de "un quiñón questa detrás deLayglesia depoco más de una fanega de labraduría para cebada", noticia que consta en el Libro I de bautismos folio 216 vto.
D. Luciano López Abad teniendo en cuenta los datos anteriormente aportados establece que la antigua iglesia no debía de estar muy lejos de la actual y concretando dice que podría estar situada en el terreno comprendido entre las calles José Antonio y Nueva, actualmente edificado, de tal manera que el quiñón mencionado se situaría entre las paredes de la iglesia antigua y el arroyo.
Nosotros creemos haber dado con la ubicación dela iglesia antigua, en la zona sugerida por D. Luciano. Hemos tenido conocimiento de una serie de frescos pertenecientes, según creemos, a dicha construcción. Pero al haber sobre ellos varias capas de cal y pintura nos ha sido imposible incluir en este trabajo fotografías que den prueba de su temática y calidad.


La iglesia nueva.-

 

La construcción de la iglesia nueva se inicia debido al estado de ruina que presentaba la antigua iglesia. La nueva iglesia comienza a construirse el día 8 de diciembre de 1778. Los gastos de la obra fueron costeados por el Gran Prior de la Orden de San Juan que entonces era el Príncipe D. Gabriel Antonio y por los vecinos de la villa, que según consta en el archivo parroquial contribuyeron con. "una limosna deobradas y peonadas". La obra tardó seis años en construirse siendo bendecida y abierta al público el 21 de diciembre de 1784. Durante el transcurso de la obrea se cambió el plan arquitectónico proyectado, seguramente por falta de dinero. El plan original, grandioso, fue abandonado pues el frontón y las dos torres de ladrillo visto que la rematan pueden considerarse mezquinos y desproporcionados teniendo en cuenta las dimensiones de la portada. No faltan en los libros escritos sobre los pueblos de la provincia de Toledo apreciaciones que califican la fachada de la iglesia de Turleque como monstruosa. Las dos torres adosadas en las esquinas dan la impresión en el conjunto, de torreones enanos.
En 1785, un año después de la apertura de la iglesia se abrieron dos cementerios a los lados de la misma. Este lugar es hoy ocupado por el atrio.

Se sabe que las trazas de la iglesia fueron realizadas por Juan de Villanueva, aunque, según documentos parroquiales exhumados por López-Abad Rodríguez, el maestro arquitecto se llama Juan del Álamo, natural de Madrid que, siendo viudo, contrae nupcias en Turleque mientras dirigía la construcción de la iglesia. Su nueva esposa es Josefa Antonia Rodríguez Covo, nacida en Madridejos y vecina de nuestro pueblo. Tiene lugar la ceremonia en 1783.
La obra es de corte neoclásico. Es una iglesia de una sola nave. La planta de la iglesia se puede considerar de basilical. La fachada principal está franqueada por dos torres de ladrillo visto rematadas por dos chapiteles de cinc de forma triangular unidas por una cubierta a dos aguas que sirve de enlace entre ambas. En la torre de la izquierda se encuentra el campanario, que es un espacio caracterizado por la existencia de cuatro vanos de 1, 70 m. Terminada en arcos de medio punto. En la torre de la derecha se encuentra el reloj de la villa. La torre de la derecha tiene en gran medida el interior hueco. En la torre de la izquierda existe una escalera de caracol que da acceso al coro y al campanario.
El pórtico es grandioso. En él hay dos pilastras y dos columnas de piedra de granito con fuste de tambores que sostiene un arquitrabe de gusto neoclásico con unas graciosas cornisas de vuelta. En el fondo de este pórtico se encuentra la puerta de acceso al templo, que es de madera con arco dintelado.
En su composición inicial el interior, si no muy grande, es sencillo y bien ordenado, con cuerpo ornamental de pilastras dóricas y arcos de medio punto, bóveda de medio cañón y un ábside con cúpula de media naranja.
En los muros laterales había practicadas seis capillas, con arcos también de medio punto. En cada una de las capillas hay otros tantos altares. Están separadas unas de otras por pilastras adosadas a las paredes sosteniendo una cornisa que rodea toda la iglesia.
Adosado a la pilastra que separa la tercera y cuarta capilla se encuentra el púlpito. Tiene forma poligonal, habiendo en cada una de las partes escenas del Nuevo Testamento.
Por encima de la cornisa existen seis vanos correspondiéndose con las capillas que sirven para iluminar el interior del templo.
La estructura arquitectónica no sufrió las consecuencias de las múltiples guerras acaecidas en nuestro suelo; pero el paso del tiempo deterioró la techumbre de la iglesia. En 1942, la bóveda fue objeto de una reparación con el fin de evitar su estado ruinoso. En 1953 no habiéndose conseguido el objetivo anteriormente mencionado tuvo que ser hundida la bóveda por amenazar ruina. Junto a esto se llevó a cabo el alargamiento de la nave, ocupando el espacio de la antigua casa rectoral. El resultado de esta reforma fue la aparición de cuatro capillas más y la desaparición tanto del ábside como de la cúpula de media naranja, como del retablo existente.
En la actualidad, en uno de los laterales de la iglesia se ha inaugurado una pequeña capilla para atender las necesidades litúrgicas menores.
En el año 1994 se realizó una gran labor de rejuvenecimiento de la iglesia. Se restauró toda la fachada principal , debido a que el ladrillo visto había perdido gran parte de su esplendor inicial. El coste de esta obra, cercano a los 20 millones de pesetas fue costeado, casi exclusivamente con las aportaciones de los fieles.
Como conclusión se podía decir que la iglesia de Turleque ha dejado su original traza neoclásica dando lugar a una mezcla de estilos derivada de la arbitrariedad de los que se han encontrado a su cuidado.

El atrio de la Iglesia se remodela en el año 2002 y se inaugura el 24 de Agosto de este mismo año. Ha sido costeado por la Conserjería de Castilla-La Mancha y la Diputación de Toledo, esta última ha sufragado los gastos de iluminación.

LA ERMITA DEL CRISTO DEL VALLE.-

En 1688, concretamente el día de San Juan Bautista, se produjo en las cercanías de Turleque un caso excepcional. En un sitio que llaman la Cañada de Urda, cerca del valle del Algodor, llegaron dos peregrinos que parecían de mediana edad. Entraron a un silo que servía de quintería a las labores de un vecino de Tembleque llamado Francisco Rodríguez Palmero. Allí, en un poste que había en medio pintaron una imagen de Jesucristo Crucificado y al pie de la Cruz su Santísima Madre. Hecho esto se ausentaron sin que nadie se diera cuenta de cuando ni hacia donde. Por mucho que buscaron nunca nadie supo averiguar su procedencia, nombre y ulterior paradero.
Para ver la imagen acudieron personas de todos los lugares cercanos, viendo como mejoraban de sus dolencias.
A partir de aquí, viendo el dueño como se hacía necesario la construcción de una ermita para custodiar tales alhajas, cedió este terreno a la Orden de San Juan para que se procediera a la construcción. Siendo Prior el Serenísimo Príncipe Carlos de Lorena se concluyó la Ermita en el año 1698.

El plano de la cueva, como la ermita, están más bajos que el nivel del terreno exterior, debido a la construcción que tenía el silo y ahora son de la capilla donde están las imágenes.
Desde el principio se celebra la fiesta el día 29 de septiembre.
Después de la Guerra Civil y debido a la emigración existente en la zona, también se celebró otra romería el segundo domingo de mayo, para dar posibilidad a que todos los fieles pudieran acudir a rezar al Cristo al menos una vez al año.
La ermita se encuentra en el término municipal de Tembleque, pero paradójicamente Tembleque dista dela ermita en cerca de 20 kilómetros mientras que Turleque está a menos de 5 km. La mayoría de los propietarios de esta zona son de Turleque. En este pueblo siempre ha existido la idea de considerar al Cristo como suyo, pese a la titularidad de Tembleque. Estas ideas provocaron una gran rivalidad entre ambos pueblo, siendo los días de la romería los más conflictivos.
Por suerte este enfrentamiento es ahora sólo un recuerdo. Cada uno va a la romería, escucha misa y participa en la procesión sin importarle la titularidad de la ermita y del Cristo.
En Turleque existe la costumbre de ir, generalmente las mujeres, durante todos los viernes de marzo a visitar la ermita, andando, para rezar al Cristo. Normalmente los días suelen tener un clima agradable y las tardes, ya más largas, invitan a la caminata. Esta tradición se mantiene con una gran fuerza.

 

LA "PICOTA" O "ROLLO"

Situado actualmente en el margen izquierdo de la carretera que de Turleque parte a Mora, junto a las últimas casas de la población, se encuentra el rollo o picota.
No tenemos conocimiento alguno, ni tampoco documentación, que no ofrezca la época que en el mismo fue colocado en su lugar de origen, en la margen derecha de la carretera que de Turleque parte a Consuegra. Solamente, valiéndonos de hipótesis, podemos suponer que el rollo de Turleque se levantaría en 1751, fecha en que el rey Fernando VI, en el palacio del Buen Retiro de Madrid, firmaba la concesión de su título de Villa tras satisfacer los impuestos correspondientes.
El origen de los rollos o picotas es, en realidad, bastante oscuro aunque en el Código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio ya aparece mencionada la "pena de picota".
Generalmente el rollo consiste en una columna de piedra asentada sobre unas gradas donde los reos sean expuestos a vergüenza pública, sirviendo así de lección al resto de los vecinos.
Solían estar situados a las afueras de las poblaciones, en el camino más transitado que, en el caso que nos ocupa, correspondería al de Consuegra como cabeza del Priorato.
Al estar incluido Turleque dentro de la jurisdicción sanjuanista hizo que, mientras en otros lugares se empleara el rollo para exponer a los malhechores e incluso sus cadáveres tras el ajusticiamiento, aquí y en el resto de los pueblos del Priorato no pasarían de ser un mero y simbólico exponente de su categoría de villa y, por tanto, de su limitada justicia dependiente del Prior.
Esta sería la característica más significativa del rollo, al adquirir el derecho particular, local o general en las villas de Priorato durante el siglo XVI y XVII, pues si bien es cierto que la exención como villas significaban no desligarse para nada de la jurisdicción prioral, también lo es que los pueblos van adquiriendo mayor independencia y la va perdiendo la Orden pues la finalidad de ésta en ayuda de aquellos decrece conforme aumentan en importancia y se pueden valer por sí mismo.
En algunos de estos rollos figuran labrado el escudo de la villa o de algún caballero importante de la misma, cosa que no ocurre con el de Turleque, formado por una simple escalinata y la tradicional columna en forma de rollo ( de ahí su nombre) y el coronamiento, todo él, con la más sencilla ejecución.
En la década de los 40, al parecer, fue derribado de su pedestal por los mozos de la quinta de turno, siendo obligados por la Alcaldía a colocarlo de nuevo en su lugar.
Actualmente lo podemos ver restaurado y resplandeciente en su nueva ubicación.


Datos recogidos del libro "La Villa de Turleque" de Julio García Ortiz y publicado por la Diputación de Toledo.

 

QUINTERÍAS

 

Las quinterías constituyen un elemento característico de nuestro campo. Se trata de casas construidas en fincas rústicas a una distancia no demasiado alejada del pueblo. Su finalidad no era servir de alojamiento permanente a los agricultores, sino durante determinadas épocas; siembra, recolecciones... También se utilizaban como lugar de cobijo en el que guarecerse de los fríos, lluvias y calores extremos que se dan por estos pagos.
Las quinterías suelen ser de construcciones de planta baja, habitualmente rectangular. Las paredes están hechas de adobe, encalándose después. La cubierta la conforman un tejado a dos aguas en el que se utiliza la teja árabe (elemento característico de todas las construcciones de la zona).
El interior es, invariablemente, muy sencillo. Se distinguen dos zonas claramente diferenciadas: una para las personas y otra para los animales (acémilas y asnos). La zona destinada a las personas normalmente está presidida por una chimenea. A ambos lados se erigen dos camastros, adosados a las paredes. Separada por unos muros de poco más de un metro se encuentra la zona destinada a los animales: Dos pesebres, uno en cada pared son la única construcción de la estancia. En la pared aparecen incrustados palos, a los que se atan las bestias cuando se las quiere inmovilizar.
Las quinterías son, en definitiva, construcciones sencillas sin ninguna pretensión ornamental. Con la mecanización de las tareas agrícolas y la diáspora de gran parte de la población dedicada a las mismas, estas pequeñas casas de campo han sido abandonadas a su suerte, encontrándose en la actualidad , gran parte de ellas, en estado ruinoso.

 

CASA TÍPICA DE TURLEQUE

Casa típica

 

Barranco

Servicio de tabla

Corral
La foto nos muestra la fachada principal de una vieja casa de Turleque. Las antiguas casas de la zona siguen un esquema básico. Son construcciones levantadas con muros de adobe y posteriormente encaladas, tanto en sus muros interiores como exteriores. Los muros de adobe suelen ser anchos proporcionando a sus habitantes un ambiente fresco en los largos veranos, así como calor en los fríos inviernos. A estas propiedades contribuyen las escasas y pequeñas ventanas que horadan sus muros.
El interior suele ser sencillo y sin excesivas pretensiones. En estas casas hay dos habitaciones principales: el dormitorio y la cocina. Ésta es el centro de la actividad diaria. La chimenea, que preside el lugar, sirve tanto para cocinar como para proporcionar calor a sus habitantes. En la cocina se come, se charla, se cose, en definitiva, es el centro neurálgico de la vida familiar.
Además de estas habitaciones básicas, todas las casas tenían invariablemente una despensa y una cuadra para los animales, sin olvidarnos del necesitado "barranco", utilizado como servicio y como lugar en donde depositar la basura creada por los animales. El resto de las dependencias variaba en función de la disponibilidad económica de los propietarios y del número de elementos que componían la familia.
Los tejados suelen ser sencillos; a una o dos aguas y con la típica teja árabe, elemento imprescindible en todas las construcciones locales

 

 


BUHARDILLAS Y PIQUERAS

En un pueblo eminentemente agrícola las familias propietarias de tierras de labor solían añadir algunos elementos a sus casas, como antes dijimos. Generalmente tienen una segunda planta destinada, tanto para guardar el cereal proveniente de la cosecha anterior, como para almacenar la paja que servirá de alimento a los animales en los meses de invierno. Para facilitar esta segunda tarea se utilizan las ventanas practicadas en la vertiente del tejado, llamadas buhardillas o mansardas, igual que el nombre del arquitecto francés que la popularizó. En Turleque estas mansardas reciben el curioso nombre de "piquera". Seguramente este nombre tienen relación con el picor que se experimentaba al utilizar la mansarda en el almacenamiento de la paja.

 

 


CUEVAS

Algunas casas del pueblo tenían una cueva. Las cuevas suelen ser construcciones toscas, excavadas en la tierra y encaladas posteriormente. Las dimensiones y planta que presentan obedecen tanto a las necesidades de la casa como a las dificultades que aparecieran en la excavación (agua, roca, tierra demasiado blanda...).
Uno de los usos principales que se daba a las cuevas era el de servir de bodega. En este caso se horadaban en el muro tantos huecos como tinajas se deseaban colocar. En estas bodegas el vino que se elaboraba no era el total de la cosecha, sino el destinado para uso doméstico o el destinado a un pequeño comercio local.
Las cuevas también servían como lugar en el que conservar los alimentos. A ellas se accede a través de escaleras de obra, en las que se usaba ladrillo y baldosas de barro cocido.


Como se puede ver, las construcciones domésticas en Turleque carecían de excesos ornamentales. No obstante la practicidad y la comodidad son los elementos dominantes en todas ellas. Estas características, añoradas a menudo en la actualidad, nos muestran como las gentes humildes de estas tierras supieron adaptarse a un medio, en ocasiones hostil, y con su trabajo y tenacidad lo han hecho hospitalario y, sin duda, hermoso.

 


PILAR MORENO